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Niño de Elche es una de las "faces" de We are Europe. Respondió a nuestras preguntas, para explicar su trabajo y su visión del papel de los artistas en la sociedad.

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Lo que se espera de un artista de flamenco, en el extranjero, es que responda a los cánones del género tal como están asentados desde hace décadas. Por eso, desconcierta acercarse a alguien como Niño de Elche que desde su heterodoxia y desafío ha dinamitado esta concepción conservadora y demasiadas veces pintoresca de una práctica que él reivindica como subversiva y experimental. Hasta el punto de abrazar la electrónica, el noise y, de forma buscada, el arte sonoro en general que empieza con el precursor Val del Omar y continúa en el Sónar o el Festival de Aviñón. Esta entrevista a uno de los nuevos rostros We Are Europe proviene del primer confinamiento durante la primavera de 2020 y, como confinamientos, toques de queda y suspensión de festivales se suceden, mantiene toda su actualidad y oportunidad.

Autor: Vicenç Batalla

Credit: Manuel León, Celia Macías


Nuestros dos encuentros anteriores, en 2015 y 2017, se produjeron en persona en el Festival de Aviñón, allí donde no se espera necesariamente a un flamenco que acaba de asombrar con su propuesta inédita en un Sónar de música electrónica. Pero es que este cantaor de formación, que toma su nombre artístico de la ciudad alicantina que lo vio nacer aunque con progenitores granadinos, se había pasado desde 2011 yendo de performance en performance en que moduló su voz para un registro más contemporáneo, en relación a otros cuerpos, y abriéndola a una infinidad de posibilidades. Y de lecturas críticas del poder. Estaba en tránsito para convertirse en un ex cantaor o un ex flamenco y encontrarse consigo mismo allí donde no se le podría catalogar.


Así nos lo encontramos, a los treinta años, con los sevillanos Los Voluble en el Sónar barcelonés con su Raverdial de conjunción de palos flamencos y hard trance a partir del Sermon au raver del colectivo de filosofía libertaria francés Tiqqun (embrión de la comunidad de Tarnac), entre imágenes de fiesta y ácido cuestionamiento del movimiento. Y, pocas semanas después, Niño de Elche se nos aparecía en uno de los patios de la ciudad de los Papas de Aviñón en un boca a boca con el bailarín esloveno Matej Kejžar en una performance denominada precisamente Rave pero que se hacía con el único ruido de la voz y el frote de los cuerpos. Dos años más tarde, lo veríamos en La fiesta del bailaor sevillano Israel Galván directamente en el Patio de Honor del Palacio de los Papas y un amplio elenco de tres continentes para darle la vuelta a la fiesta de los turistas y enseñar al público lo que se vive detrás y en los márgenes.

Heterodoxia poética y musical

“En los últimos años no me ha interesado lo que opinen los tradicionalistas flamencos, ni los ‘indies’, ni los rockeros, ni los clásicos, no solamente de mí sino de nada”, nos contestaba por escrito Francisco Contreras (la persona detrás de Niño de Elche) desde su confinamiento en Madrid con su cáustica habitual a propósito de si le preocupa que se le acepte con su flamenco heterodoxo. En 2015, recibió las alabanzas de la prensa española independiente que lo descubrió con Voces del extremo (Telegrama), en asociación con miembros de otro grupo sevillano Pony Bravo que pone al día el rock andaluz sin perder la ironía y cuyo máster se hizo en Berlín para otorgarle un toque krautrock. Las composiciones parten de unos acerados textos poético-políticos de varios autores.

El niño de oro © Manuel León

Uno de los referentes de Contreras es Pedro G. Romero, activista de la Plataforma Independiente de Estudios Flamencos y Contemporáneos (PIE.FMC) adscrita a la Universidad Internacional de Andalucía. Para situar a este ideólogo de las nuevas formas, suya también es la influencia en los textos del celebradísimo Malamente, de Rosalía, o del no menos recomendable Firmamento, de Rocío Márquez. Y suya era la dramaturgia de La fiesta, así como de Antología del cante flamenco heterodoxo (Sony, 2018), un recorrido en doble CD y triple vinilo por la historia menos oficial del flamenco, del siglo XIX al situacionista Guy Debord, y con la producción del guitarrista Raül Refree. Este último, productor del primer disco de cante jondo Los ángeles de Rosalía. Y así nos hacemos una idea de la creatividad de todo este núcleo de agitadores del templo de la flamencología.


Pedro G. Romero es uno de los grandes artistas que desde el campo del arte contemporáneo ha sabido desplazar en muchas ocasiones la mirada que se tenía del arte flamenco, conectándolo con otras muchas cuestiones. Sin él no estaríamos donde estamos o, por lo menos, yo no sería el que soy. Precisamente, el flamenco impuro o periférico y alejado del campo industrial que propone la tradición es el que está siendo más reconocido, ya que es el que puede representar Israel Galván, Pedro G. Romero o yo mismo”. Toda una reivindicación.


Y para acabar de establecer estas pasarelas, un comentario sobre el triunfo planetario de la catalana Rosalía y su flamenco-trap, codiciado tanto por James Blake como J. Balvin, Arca, Travis Scott, The Weeknd o Billie Eilish. “El éxito de Rosalía es muy positivo, pero por lo que es más positivo es que gran parte de ese éxito esté realizado desde una calidad artística indudable. Su interés por Romero o Refree demuestra su buen gusto y su inteligencia”.


Aunque Niño de Elche tampoco se anda corto en sus colaboraciones estelares porque su intervención en el Tú me dejaste de querer, el despegue fulgurante del madrileño C. Tangana, ya lleva más de 120 millones de escuchas en Spotify y el vídeo está a punto de superar las cien millones de visitas.  

Huyendo del coronavirus

Antes de su antología heterodoxa del flamenco, Niño de Elche había publicado con la banda madrileña de post-rock Toundra el álbum Para quienes aún viven (Superball, 2017), bajo el proyecto Exquirla. Un auténtico exorcismo con las palabras sanadoras de Enrique Falcón. Temas que escuchábamos los días del encierro más duro, entre la paciencia y la rabia, para mantener nuestro grado de indignación. ¿Cómo lo vivió y lo vive Niño de Elche? “Mi estado anímico fluctúa mucho dependiendo de las noticias sociales y personales del día a día. Puedo pasar de la tristeza más absoluta, el cabreo más injustificado hasta la euforia por la pasión a mi trabajo, o sumergiéndome en el relax más absoluto al no tener que pensar mucho en una mañana próximo y poder emplear tiempo en leer un libro o acostarme muy tarde”.


Y no es, precisamente, el encierro y sus consecuencias lo que le haya hecho cambiar de planes. “Ahora mismo, en los trabajos en que estoy sumergido, intento que el tema del Covid-19 no los contamine del todo porque si no vamos a estar hablando de lo mismo durante años. Me niego a que mi trabajo se vea infectado por un monotema, sea el que sea”. Aunque añade: “la situación está siendo muy dura tanto por el tema económico como por el sentimental, ya que mi trabajo es mi vida y si él se ve dañado, se ve afectada mi existencia, en el sentido más profundo del término”.

Niño de Elche © Celia Macías

La instalación sobre Val del Omar en el Reina Sofía

Confiesa que durante este tiempo no hizo música en casa, pero que siguió editando y repensando estos proyectos para el momento de ir al estudio y otros lugares. Inicialmente, quedó paralizada su instalación Auto sacramental invisible sobre el archivo sonoro de José Val del Omar (Granada, 1904-Madrid, 1982). Esta no se abrió en el Museo Reina Sofía hasta otoño, y aún se puede ver hasta el 26 de abril en un Madrid con los recintos museísticos abiertos. Se trata de un montaje con dieciséis altavoces que prosigue el trabajo del cineasta y artista de vanguardia Val del Omar que acumuló centenares de horas de grabaciones y en 1952 no logró terminar algo que lo emparentaba con John Cage o Pierre Schaeffer. Un arduo trabajo, que Contreras ha efectuado en los últimos años con una residencia en El Matadero, junto al musicólogo y periodista Miguel Álvarez-Fernández.


A partir de esta experiencia, en diciembre pasado, Niño de Elche publicó quizás su álbum más radical La distancia entre el barro y la electrónica. Siete diferencias valdelomarianas (Sony BMG), únicamente en doble vinilo y con edición limitada a mil copias. Su puesta en escena debía realizarse en el Sónar 2020, junto a los músicos barceloneses MANS O, Nara is Neus y Shelly. Aquel Sónar, como el de 2021, se anuló por la Covid pero en una programación virtual del festival paralelo Sónar+D en septiembre se pudo descubrir la videocreación de Juan Carlos Quindós Oraciones del siglo XXI, uno de los siete temas del disco. Precisamente, durante el primer confinamiento los diferentes responsables del álbum aprovecharon para acabar de darle forma. 

Mellizo doble con el bailaor Israel Galván

En Antología del cante flamenco heterodoxo, Niño de Elche ya incluía el tema Mensaje diafónico de Val del Omar, en un trabajo de desestructuración del flamenco del que sigue tirando del hilo. Otro tema Coplas mecánicas de Juan de Mairena (heterónimo del poeta Antonio Machado) le dio pie en el Sónar 2018 a montar una actuación inédita con Israel Galván siguiendo la estela de La fiesta y reivindicando el carácter futurista del flamenco.

De las variaciones a dúo a las cuales Niño de Elche y Galván se han entregado desde entonces, destaca el espectáculo apodado ahora Mellizo doble que ofrecieron en la Semana de Arte en Aviñón, en octubre pasado, como alternativa al festival de la Provenza cancelado en julio. En él, incluyen un pasaje completamente a oscuras que deriva en una catarsis entre la letanías de cantaor y la gravilla por la que se revuelca el bailaor. “Es una continuación de la colaboración que llevamos Israel y yo desde hace unos tres años. Nos entendemos muy bien en nuestra relación artística y amistosa. Ese diálogo es como una especie de caja de herramientas para los dos”.

La dramaturga y performer eléctrica española Angélica Liddell también tenía que estrenar en la ciudad de los Papas en julio pasado Liebestod (sobre el amor y la muerte y la figura del torero Juan Belmonte), y que se ha programado para el Festival de Aviñón 2021. Porque otra de las ocupaciones que perdió Niño de Elche durante la pandemia fue su participación en el díptico que Liddell estaba presentando en gira Una costilla sobre la mesa, en su capítulo materno sobre el reciente fallecimiento de los dos padres de la artista.

Grecia y la Documenta de Kassel

La performance le ha permitido a Contreras desde hace años viajar por toda Europa. Cuando Grecia seguía ahogada por las políticas de austeridad, el filósofo Paul B. Preciado como comisario de la Documenta de Kassel 2017 les encargó a Niño de Elche y Galván una doble incursión en Atenas y Kassel para hablar del empobrecimiento de los pueblos del sur. Y Niño de Elche y Galván se pusieron a cantar y bailar encima de diferentes tipos de monedas europeas y gitanas con músicos griegos y bizantinos bajo el lema acuñado por Romero La farsa monea (La falsa moneda).

Anunciado como uno de los 64 rostros de artistas y activistas 2020 por parte de la red de festivales We Are Europa, la pregunta es cómo lo recibió. “Lo agradecí mucho, aunque todo aquel que se dedique de una forma u otra a la industria de la cultura es en cierta manera un activista cultural”, responde modestamente. Su opinión sobre la reacción europea ante las crisis financiera, migratoria y actualmente sanitaria resulta mucho más severa: “fuimos varias veces a Atenas a preparar nuestra participación y en todo momento las gentes griegas fueron muy competentes en comparación con las alemanas. A pesar de la crisis y la diferencia cultural, nos demostraron que culturalmente siguen siendo una sociedad preparada aunque su vida política sea posiblemente de las más vergonzantes de los últimos lustros”.

De Los Planetas a Colombia

Internacionalista como él es, y comprometido en su momento con los indignados españoles, su visión es evidentemente escéptica con la Unión Europea. “Europa sigue siendo una de las grandes tragedias donde las luchas de las identidades, las economías de mercado o la terrible situación de sus fronteras dejan cada día más claro que el ciudadano es un cliente obligatorio y que debe haber una urgencia en volver a entender Europa u Occidente como la base de un pensamiento cultural y artístico digno de ser retomado”.

Los nacionalismos es otro de los ejes de cuestionamiento en el trabajo musical de Contreras. Tanto los minoritarios como los de Estado. Y, para abordarlo, no se achica en sus estrategias. En su reciente colaboración con el grupo del indie español por excelencia Los Planetas, y de nuevo Romero como ideólogo, el nombre escogido para el proyecto es Fuerza Nueva. Esta era la denominación del partido de extrema derecha surgido del franquismo en los años setenta. Pero, claro, en manos de estos francotiradores el resultado es un desplazamiento del símbolo hacia imágenes icónicas como la fuerza oscura de Dark Vador. Y, a nivel musical, la reelaboración de himnos populares como La canción de los gitanos, El novio de la muerte (himno de la Guardia Civil española) o el himno nacional catalán Els segadors como Canción para los obreros de la Seat (según un anónimo recogido por Guy Debord a finales de los setenta). Unas nuevas versiones que actúan como una muralla sónica de todas las contradicciones de la sociedad española con las guitarras de Los Planetas y la profunda garganta de Niño de Elche.

Creemos que ha tenido efecto, eco, reverberación en las almas de los diferentes ciudadanos con sus memorias, sus derrotas, sus anhelos y sus miserias a cuestas. El situacionismo no busca un efecto en concreto, sólo se sumerge en la paradoja política y social y desde ahí solo cabe esperar a que todo salte por las nubes”. ¿Un artista debe hablar de política, debe comentar la actualidad?, le pregunto en el cuestionario ante sus controvertidas declaraciones que se convierten rápido en titulares de prensa: no debe, pero sí puede”.

Por otro lado, durante el mes que pasó en Colombia para grabar con Eblis Álvarez de Meridian Brothers la flamenco-cumbia desestructurada Colombiana (Sony, 2019), Sergi Cameron se desplazó con él a Bolivia para realizar el documental de no más de un cuarto de hora Niños somos todos. ¿Qué descubrió en Colombia y hacia qué otros lugares piensa llevar el flamenco? “Sobre todo descubrí formas de hacer música muy diferentes más allá del privilegio de vivir un mes en Colombia con la escena cultural más interesante de Bogotá. El flamenco nunca pienso llevarlo a ningún sitio. Donde yo vaya vendrá él, pero mi fin no es tanto llevar al flamenco sino llevarme personalmente a otros desplazamientos. Algunas veces el flamenco me acompaña, y otras no tanto”.

Niño de Elche © Celia Macías
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